AUTORRETRATO
Como se llamó mi padre, ¡hombre noble y sin arista!,
Félix me llamo.
Por nada se me tiene, soy muy poco y nada valgo.
Fuí gañán, fuí minero y soy taxista...
(¡¿Acaso es poco ser...?¡Ya no es algo...?)
-hay quienes me llaman comunista-
Generoso no soy en demasía;
tampoco lo soy ruín y cicatero.
Jamás de la codicia fuí amante o compañero.
Transparente, por abierto y por sincero
miedo tengo a la penumbra y adoro el claro día.
Nada pulcro y poco personal,
como Perico por su casa,
desaliñado voy.
Rechazo lo de: "según el hato así te trato",
y amante soy
del atuendo sencillo y funcional...
¡La elegancia en el alma la prefiero,
y la estética en su forma natural...!
Me eduqué en la renuncia y el consuelo;
pero a veces fue tanta la injusticia
que me sentí deprimido, y, abatido por el suelo
me vi ebro de rencor y de malicia.
Pese a ello, si en el fondo de mi alma se ve un poso de amargura,
y en mi liberal talante hay un tanto de locura,
de buen grado, no con poco desenfado,
viendo a quien engaña y miente sacar pecho,
a la sociedad me doy
altruista, sin trampa y por dereccho,
humilde, risueño, alegre y satisfecho...
Resto valor a la palabra,
instrumento a veces peligroso,
escucho al otro Yo que me habla
y de él extraigo lo mejor, lo más valioso.
Y ya lejano o próximo,
cuando con mi otro Yo hablando
pongo a Dios y al hombre en duda,
de una duda me surge la otra duda:
¿no estaré con Dios orando
por el hombre que soy y que es mi prójimo...?
___________________________________
PEÑA DEL BURCIO
Estribaciones al norte
de la Sierra Morena.
Paz dulce y serena
de mi pueblo, soporte
de una niñez añorada
un día y otro también...
¡Qué bien..., qué bien
mi tierna edad adorada!
.............
Gallo de la madrugada,
luce mi pueblo su cresta
orgullosamente enhiesta:
¡Peña del Burcio!... Morada,
cima, balcón de la infancia
de los niños de Alamillo;
cómplice luz, suave brillo
de violada, paternal “intolerancia”
_______________________________